Los gobiernos apoyan poco el mercado de alimentos nutritivos como las frutas y verduras, al tiempo que carecen de información para medir la evolución de los precios de esos productos y el impacto de sus políticas en alimentación.

Así lo expuso hoy la investigadora de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) Anna Herforth durante una conferencia celebrada en la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en Roma.

La experta dijo que “se desconoce el impacto de esas políticas” impulsadas a nivel global y nacional, por lo que instó a los países y las organizaciones internacionales a medirlas de otra manera para garantizar una seguridad alimentaria “real”.

En ese sentido, lamentó que el cultivo de productos básicos como los cereales está recibiendo mucho apoyo agrícola de los países, al contrario que las frutas, las verduras y otros alimentos saludables, que reciben poca atención.

Mientras que existe un control pormenorizado de los precios de los productos básicos, Herforth sostuvo que “los gobiernos no tienen sistemas de información que analicen los precios de alimentos nutritivos”.

Mencionó algunos esfuerzos por mejorar los datos como la llamada escala de experiencia de inseguridad alimentaria (FIES, por sus siglas en inglés), una encuesta de Gallup en colaboración con la FAO para conocer el grado de acceso a los alimentos en los hogares de distintos países.

“En la mayoría de los países no es posible consumir dietas nutritivas porque (entre otras cosas) las frutas y verduras están mucho menos disponibles”, según la investigadora.

Las inversiones influyen precisamente en la disponibilidad de alimentos, sus precios y su consumo, lo que a su vez tiene efectos en la calidad de la dieta y en la salud de las personas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una ingesta mínima diaria de frutas y verduras, y ciertos niveles de calorías, agua, vitaminas y minerales, así como un máximo de sodio y azúcares, y descarta las grasas trans como parte de una dieta saludable.

Existen indicadores fijados a nivel mundial para medir esos niveles, si bien la ONU reconoce que esos datos no se han “recogido necesariamente”, como tampoco se han consensuado indicadores para limitar el consumo de alimentos ultraprocesados.

Aunque existen indicadores para evaluar la calidad de la dieta a partir de su diversidad, los expertos coinciden en que las encuestas completas son costosas y poco frecuentes, por lo que falta mejorar los sistemas de monitoreo.

Según la FAO, unos 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo y otros 2.000 millones sufren sobrepeso, obesidad y carencia de micronutrientes, a pesar de haber suficientes alimentos para alimentar a toda la población.

Fuente: Terra

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